Qué ver en Ámsterdam: paseando entre canales y bicicletas

Qué ver en Ámsterdam fue la pregunta que me hice cuando iba en el bus camino a la capital de Holanda (Países Bajos). Se habla mucho de Ámsterdam como una de las ciudades más bella, atractivas y liberales de Europa, pero a solo horas de llegar a la ciudad, no tenía claro que iba a hacer.

Hay bastante información acerca de la ciudad que da para marearse, ya que hay muchas cosas para ver en Ámsterdam. Por esto, decidí liberarme de todo eso y conocer la ciudad sin la presión de las guías de viaje y de las listas de imprescindibles que abundan en la web. Evidentemente iba a llegar a varios de esos lugares, de alguna u otra forma, pero la idea era recorrer la ciudad a mi manera.

qué ver en Ámsterdam

Ámsterdam es una ciudad hermosa, de las más lindas que he visitado, y en esta publicación quiero compartir contigo algunas de las cosas que hice y vi en la ciudad. En tiempos en los que se ve un poco difícil pensar en viajes, siempre es bueno viajar haciendo uso de lo que tenemos a disposición: leyendo libros de viajes, viendo fotografías de los lugares que se quieren visitar o a través de las experiencias que otros viajeros tienen para compartir. Esto hago yo y creéme que de verdad ayuda para despejar la cabeza y olvidar, por un momento, todo lo que está pasando.

Me encantaría que me acompañes en este viaje por la encantadora ciudad de Ámsterdam. Ya vendrá el momento en el que me tocará acompañarte de vuelta. Ten paciencia y ve juntando ganas con lo que te mostraré a partir de ahora en esta guía alternativa sobre qué ver en Ámsterdam.

Estación Central de Ámsterdam.
Estación Central de Ámsterdam.

Llegada a Ámsterdam


A Ámsterdam llegué muy temprano en la mañana desde Colonia en Alemania. Viajé de noche, ya que no quería pagar una noche de hostal (viajar de noche es un buen dato si deseas ahorrar un poco), sin embargo la jugada no resultó muy bien, puesto que no dormí mucho en el bus y la llegada fue por la madrugada. Además, en la estación de trenes de Sloterdijk no había una sala de espera, más o menos cómoda, para pasar el rato.

No fue el mejor viaje, pero son cosas que pasan y después de casi cuatro años de ruta, uno se acostumbrado a este tipo de «aventuras». Seguro tú también has tenido este tipo de experiencia en alguno de tus viajes.

qué ver en Ámsterdam

A pesar del sueño y la tenue lluvia sobre Ámsterdam, salgo para el hostel a dejar mis cosas. De la estación al hostel es como una hora a pie, tengo que llegar cerca del Museumplein, el barrio de los museos de Ámsterdam. Aunque estoy cansado, igual voy caminando, ya que es temprano aun y me gusta caminar. Además, es una forma de conocer una zona de la ciudad que no sé si volveré a visitar.

Y es la mejor decisión. Ámsterdam es una ciudad para recorrer caminando o en bicicleta, por supuesto. Las bonitas fachadas de los departamentos, enladrilladas de diferentes colores, los árboles y plantas que no faltan en ningún lugar, el orden de todo y lo bien mantenida que se ve la ciudad, me sorprenden gratamente.

qué ver en Ámsterdam

A medida que me acerco al centro, más canales voy encontrando. Cruzo por el Erasmuspark (Parque de Erasmus), que parece más una isla al estar rodeado de canales, y por el Vondelpark, el parque más grande de Ámsterdam. Lo veo por fuera no más, ya que justo se pone a llover más fuerte y tengo que apurarme para llegar al hostel. Ya estoy mojado y no quiero mojarme más.

Después de esperar un poco en el hostel y recargar energías, salgo a caminar nuevamente con dirección al centro de Ámsterdam. El hostel esta bien ubicado, pero no en el centro de la ciudad. Fue lo más conveniente que encontré, ya que hay que decir que Ámsterdam no es una ciudad muy barata. En fin, por una parte esta bien, ya que me iba a permitir recorrer más la ciudad y conocer otros lugares menos visitados. Sin embargo, caminar mucho en algún momento me pasará la cuenta. Y así fue.

El Rijksmuseum (Museo Nacional).
El Rijksmuseum (Museo Nacional).

Como ya es hora de almorzar, voy a un mercado cercano que veo en un mapa local que había en el hostel. Esta a un par de calles y un canal de distancia. El día sigue frío, pero ya no llueve. Para la fecha (principios de marzo), el clima esta bastante bien según lo que me dice la chica del hostel. Debería estado lloviendo, dice con un tono de querer que llueva.

Mercado Albert Cuyp
El Mercado Albert Cuyp.

El frío pasa a segundo plano cuando comienzo a callejear por Ámsterdam y sus bonitas avenidas. ¿Pero porque no agarras una bicicleta si estas en el paraíso de las bicicletas? Esto suena como lo más lógico. Hay bicicletas por todas partes. Era una opción, pero la verdad no soy de andar mucho en bicicleta y hasta un poco de miedo me daba meterme al tráfico de la ciudad. Hay tantas biciletas, que se dice que hay una bicicleta por cada habitante de Ámsterdam. Prefiero caminar, aunque me canse.

qué ver en ámsterdam
¿Alguien quiere queso?

Sin darme cuenta, llego al Mercado Albert Cuyp, el mercado más importante de Ámsterdam. Una larga calle llena de puestos con frutas y verduras, antigüedades, souvenirs, vestuario y muchos puestos de comida conforman este gran mercado al aire libre. Lo recorro como tres veces antes de decidir que comer. Quiero probar de todo un poco. Finalmente compro una especie de hot dog con varios ingredientes más y de postre una porción de Stroopwafels, las típicas galletas holandesas unidas con un relleno de caramelo. También hay mucho queso, pero mucho. Un amigo viajero holandés que conocí en Montenegro me dijó que tenía que probar algo de queso holandés, que era muy bueno. No iba a poner en duda su palabra, pero no la podía confirmar, ya que a mí no me gusta el queso, nunca me ha gustado.

chocolate en ámsterdam
Hay todo tipo de productos en el mercado.

Después sigo caminado hasta llegar al río Amstel, del que se desprende el nombre de la ciudad. La historia es así: en el pasado había una villa de pescadores a lo largo del río, llamada Amstelredam, la cual se desarrolló a lo largo de los años, junto a una represa (Dam). Con el tiempo la villa derivó en una pequeña ciudad llamada Amsteldam, y más tarde en la gran ciudad hoy conocida por todos como Ámsterdam.

El paseo por el río es muy tranquilo. No sé si es por el frío y la lluvia, pero hay muy poca gente. Cruzo algunos puentes, hago una pausa viendo pasar los botes sobre el río, imagino como sería vivir en una de las casas flotantes con el jardín sobre el techo y una terraza sobre el agua, disfruto de las fachadas de colores e incluso paso a vitrinear a un mercado de las pulgas, al mercado de Waterlooplein. Me doy el tiempo de hacer de todo un poco, sin prisa, disfrutando lo que veo alrededor. No hay mejor manera de descubrir una nueva ciudad.

bicicletas de amsterdam
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Cuando llego al mercado de Nieuwmarkt (mercado nuevo), todo cambia. La tranquilidad que había percibido hasta ese minuto da paso a música fuerte que viene de los bares cercanos, terrazas con mucha gente y un olor en el aire que, a medida que me acerco, se siente más intenso. Estoy en el Barrio Rojo de Ámsterdam (De Wallen), el lugar más visitado de la ciudad.

El mercado de Nieuwmarkt.
El mercado de Nieuwmarkt.

Las estrechas calles estan llenos de turistas paseando y visitando los bares y restaurantes, además de los famosos Coffe Shops. El olor del que hablaba, no es más que el olor a marihuana que sale de los mismos coffe shops o de la gente que fuma en la calle. Ámsterdam es conocida mundialmente por la tolerancia en el consumo de drogas blandas como la marihuana. Hasta filas hay en algunos locales para entrar. Lo paradójico es que tanto en bares, restaurantes o en los mismos coffe shops, no se puede fumar tabaco, ya que esta prohibido. Sin embargo, si se puede fumar marihuana.

Contrario a lo que se piensa, la venta y consumo de drogas blandas como la marihuana, es ilegal en Holanda. Lo que sucede es que si se respetan algunas normas, la compra y el uso es tolerado en algunos lugares, aunque sigue siendo un delito.

El ambiente es de fiesta. Es jueves y la noche se acerca. Yo me pierdo entre canales y pasajes estrechos de vitrinas y faroles rojos. Las chicas hacen el mejor esfuerzo para atraer a nuevos clientes con su diminuta vestimenta y sonríen a todos los curiosos (me incluyo), que pasan frente a sus vitrinas. Pero no son solo hombres, ya que la curiosidad atrae tambén a mujeres, parejas y familias completas. En el Barrio Rojo nadie se sonroja, es permitido y aceptado por todos.

Barrio rojo amsterdam
Las luces de neón del Barrio Rojo iluminan los canales de Ámsterdam.

Sigo caminando hasta que llegar a la Plaza Dam, la más importante de Ámsterdam. Acá terminó el paseo, ya que la lluvia no me permite seguir caminando, por lo cual decido emprender hacia el hostel. No me demoraría mucho en volver al barrio del perfume verde y luces rojas, ya que por la noche vendría con un grupo de viajeros latinos que había en el hostel. Después de visitar un par de bares, terminamos bailando en el único local que encontramos con pista de baile. Sin embargo, no me quedo mucho, ya que el cansancio del viaje, la falta de sueño, las cervezas, el paseo y el olor a marihuana que se siente por todas partes, me golpean la cabeza. Mi cuerpo pide a gritos un poco de descanso y no me puedo negar.

barrio rojo de ámsterdam

Al día siguiente salgo para recorrer el otro lado de la ciudad. Camino para el Museumplein, lugar en el que se encontraba el famoso «I Amsterdam», justo delante del Rijksmuseum (Museo Nacional). El famoso letrero fue removido por promover el turismo de masas en la ciudad, situación que se ha vuelto un problema muy importante para las autoridades y habitantes de Ámsterdam.

Luego me pierdo horas caminando y cruzando puentes por el bonito barrio de Joordan. Camino lento, disfrutando la tranquilidad de las calles menos concurridas y los canales. Por acá no hay olor a nada, bueno solo un poco. Es un barrio principalmente residencial, aunque también se ven muchos restaurantes y tiendas de diseño. Las casas de colores combinan con las bicicletas estacionadas junto a los canales, muchas de ellas ya abandonadas yacen como parte de la decoración de la ciudad. Se ven pintorescas, pero también suelen convertirse en un problema, puesto que muchas de ellas terminan como basura en en el agua de los canales. Es que hay muchas.

barrio joordan
En este canal se cayó la tapa de mi cámara.

Trato de tirar algunas fotos, cada rincón del barrio da para quedarse la tarde sacando fotos, pero no se me dan. El día gris le quita un poco de vida a la ciudad. Para peor en uno de mis intentos, paso a llevar la tapa del lente de la cámara con la mano, la cual veo caer y rodar tranquilamente por un puente, perdiéndose en las turbias aguas de uno de los canales. No pude reaccionar, no atiné a pisarla para pararla. Se fue para hacerle compañia a alguna bicicleta antigua en el fondo del canal. A mi favor queda que cuando alguien me pregunté por la tapa, responderé con cierto alarde, que la perdí en los canales de Ámsterdam. Una tontería.

Así paso el día hasta el atardecer. Navegando entre calles y canales, esquivando bicicletas y enamorándome de Ámsterdam. Es una ciudad de cuento. Ya estaba encantado.

qué ver en ámsterdam

Luego, vuelvo al hostel a descansar un rato y comer algo para recuperar energías para la noche. Estoy en Ámsterdam, es viernes, obviamente no me voy a quedar sin salir. Ya tengo planes. Iré a un meeting con gente de Couchsurfing, esta comunidad colaborativa para viajeros que funciona muy bien para conocer gente y armar planes mientras se viaja. La reunión es en una de las cervecerías del centro, a la cual llegan cerca de 20 personas. Algunos son viajeros, mientras que otros son personas que trabajan en Ámsterdam, pero que no son holandeses. La comunidad de expatriados es muy grande.

Después de unas cervezas, la noche termina en uno de los clubes de la plaza de Rembrandtplein, nombrada en honor al famoso pintor neerlandés, Rembrandt. A esa hora de la madrugada, de arte y pintura se ve muy poco. Lo que abunda es la fiesta, la música y las cervezas. Mis amigos viajeros conocen el lugar y saben que se puede pasar un buen rato. Y así fue, no defraudó.

barrio rojo de ámsterdam
El Barrio Rojo de noche.

El último día en Ámsterdam lo paso recorriendo más canales y disfrutando del sol de invierno que entibia el ambiente. El cielo azul le da otro aire a la ciudad. Resalta, por 10, los colores de las flores y los edificios. Se ve todo más deslumbrante. Mientras camino pienso en lo lindo que se debe ver todo en primavera y mejor aun en verano. Debe ser un festival de colores y alegría, aunque también de mucha gente y turistas. Camino y pienso en que debo volver para ver la ciudad cubierta de flores y disfrutar de una cerveza en alguna de las terrazas al aire libre junto a uno de los canales. Esta Ámsterdam invernal tiene lo suyo, pero su cara más festiva y estival debe ser una maravilla y la quiero conocer. Entre canales y bicicletas me rio porque aun no me voy de la ciudad y ya estoy haciendo planes para volver. No lo puedo evitar, siempre lo hago con aquellos lugares que me dejan algo en el corazón y Ámsterdam lo hizo. Que culpa tengo de eso, yo solo sé que quiero volver y así lo haré (cuando se pueda).

canales de ámsterdam

Qué ver en Ámsterdam


Acá te dejaré algunas recomendaciones que te pueden servir en tu viaje a Ámsterdam. Algunas de ellas las hice, mientras que otras quedaron pendientes para un futuro viaje.

  • Museumplein: el corazón cultural de la ciudad. Alberga algunos de los mejores museos de Europa: Rijksmuseum (Museo Nacional), el museo Van Gogh y el museo Stedelijk.
  • Heineken experience: si te gusta la cerveza, este puede ser tu panorama. La cerveza holandesa Heineken ofrece una experiencia diferente para todos los que visiten su antigua fábrica. La informaciónde horarios y precios la tienes aquí: Heineken Experience.
  • Casa Museo de Ana Frank: para los interesados en la historia, la casa museo de Ana Frank es una gran alternativa. Más información y horarios por acá: Casa Museo de Ana Frank.
  • Barrio Joordan: pierte por las bonitas calles, cruzando los puentes y canales de este hermoso barrio.
  • Barrio Rojo de Ámsterdam: no puedes dejar de dar una vuelta por el barrio más visitado de la ciudad. De día y de noche es muy seguro. Una recomendación: esta prohibido tomar fotografías. No lo hagas porque te meteras en un problema.
  • Mercado de Albert Cuyp: acá encontrarás de todo. Comida, vestuario, productos típicos y más. Yo compré un parche con la bandera de Holanda para poner en mi mochila.
  • Mercado de Waterlooplein: encontrarás ropa usada a muy buen precio, artesanía, comida y un ambiente muy relajado.
  • Parque Vondelpark: en primavera y verano es el lugar preferido de los habitantes de Ámsterdam.
  • Probar algo con marihuana (si lo deseas): si no te gusta fumar, pero igual quieres probar algo, no te preocupes que en el Barrio Rojo y en muchas otras tiendas, encontrarás todo tipo de productos hechos con algo de cannabis. Chocolates, muffins, helados, galletas, algodones de azúcar, en fin, hay de todo.
marihuana en holanda
Chocolates con cannabis.
  • Salir de fiesta: la vida nocturna de Ámsterdam es una de las más reconocidas de Europa. Prepárate para salir una noche a comprobarlo por tu cuenta.
  • Comer stroopwafels y queso: estas galletas holandesas las encontrarás por todas partes. Lo mejor es ir a uno de los mercados y comerlas ahí, al igual que los quesos.
  • Haz un paseo en bicicleta (con precaución): conviertete en un ciudadano típico de Ámsterdam y sal a descubrir la ciudad en bicicleta. Hay muchos lugares para arrendar por el día, consulta en tu alojamiento.
  • Visita los mosaicos del Beurspassage: cerca de la Plaza Dam se encuentra este bonito pasaje revestido con mosaicos de colores, tanto en sus paredes como en el cielo.
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Gracias por acompañarme en mi aventura a Ámsterdam, una de las ciudades más lindas de Europa. En esta guía-no guía te dejo algunas cosas para hacer y ver en Ámsterdam. Toma lo que más te sirva y te llame la atención. Recuerda que cada uno arma el viaje a su manera y como puede.

Hasta un siguiente viaje.

Pato | En Modo Viajero.

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