De visita en Lyon: Couchsurfing, fútbol y una gran experiencia

Lyon Francia.

Lyon

Viajando se abren ventanas, se dan oportunidades, que ni en los mejores planes te hubieses imaginado. Cosas, situaciones que solo experimentas mientras estas en movimiento y que, mientras menos lo esperas, aparecen frente a ti para demostrarte que hay personas que hacen o piensan de una manera diferente a la del entorno en el que estas acostumbrado a vivir o por el contrario, actúan y piensan de forma similar a ti. Algo de esto paso en mi viaje por Lyon.

Todo se alineó para entregarme una de mis mejores experiencias viajeras. En gran medida gracias a mi host de Couchsurfing. ¿No sabes que es Couchsurfing (CS de ahora en adelante)?, en este post te explico qué es y cómo se usa Couchsurfing, plataforma de alojamiento gratuito para viajeros.

Muchas cosas pasaron en Lyon. Una ciudad bonita, con muchas cosas para ver, que me recibió con banderas de toda Europa.

Ahora te cuento la razón.

Viejo Lyon, Francia

Banderas por las calles del Viejo Lyon

¿Cómo llegar a Lyon?

Yo viaje en bus desde Montpellier en un viaje que duró poco más de 4 horas.

Había conseguido host (anfitrión en palabras de CS) para pasar dos días en la ciudad. Estaba con suerte, ya que en Montpellier también había encontrado alojamiento a través de Couchsurfing. Quedamos con Mel, mi host, de encontrarnos en la terminal de Gare Perrache después de su trabajo. Ella hablaba muy bien español, por lo cual no tuvimos problemas para comunicarnos.

Después de dejar mis cosas en su casa, fuimos hasta el centro de la ciudad para caminar por el Vieux Lyon (Viejo Lyon), barrio medieval y renacentista declarado Patrimonio de la Humanidad, que se ubica junto a la ribera del río Saona y a los pies de la colina de La Fourvière (también llamada “la colina que reza”).

Viejo Lyon de Lyon.

Centro del Viejo Lyon, la plaza de Saint – Jean.

Mientras caminábamos por la Rue de Saint-Jean, la principal calle del Viejo Lyon, me llamó la atención que muchos de los bares y restaurantes estaban adornados con banderas de países de toda Europa. No sabía por qué, pero la respuesta era muy simple: Lyon era una de las sedes de la Eurocopa de fútbol (2016) que comenzaba al día siguiente en París.

Estaba un poco desconectado de los eventos deportivos, ya que solo pensaba en el viaje. No tenía idea que la Euro se jugaba en Francia y menos que Lyon era una de las sedes. Fue una gran sorpresa enterarme que la ciudad era parte del torneo. Me gusta el fútbol y participar, indirectamente claro, de un torneo tan importante fue algo que me entusiasmó mucho.

Eurocopa 2016 en Lyon

Un poco del ambiente que se vivió en Lyon por la Eurocopa

Mel no era de Lyon, pero la conocía muy bien. Durante el paseo me contó un poco de la historia de la ciudad y recomendó algunas cosas para hacer durante mi visita. Una de sus sugerencias fue visitar alguno de las decenas de Traboules que hay por la ciudad. Los Traboules son pasajes que permiten comunicar una calle con otra, atravesando los patios interiores de uno o varios edificios. Se utilizaban para llegar rápidamente a la orilla del río Saona. La mayoría está en el Viejo Lyon, pero también se pueden encontrar en la Croix Rousse y la Presqu’île. Tratamos de visitar uno, pero no pudimos, ya que la reja principal del edificio estaba cerrada e impedía el acceso al traboule que, según el letrero de la entrada, había ahí. Intentamos un par de veces y luego seguimos caminando. Parece que era muy tarde.

Terminamos el paseo comiendo y conversando en un restaurante cercano. Una muy buena forma de finalizar el primer día (horas) en la ciudad.

Lyon desde la Colina de Le Fourvière

El edificio negro, de cúpula redonda, es la Ópera Nacional de Lyon.

Al día siguiente, dejé los pies en la calle, literal. Empezamos caminando desde la bonita estación de Brotteaux hasta el río Ródano, el otro río que atraviesa la ciudad. Acá nos separamos, ya que ella debía trabajar. Yo seguí paseando y tomando fotos por la ribera antes de cruzar a la Presqu’île (península).

La península se extiende desde la colina de Croix Rousse hasta la confluencia de los ríos. Es el centro de la ciudad, hay mucho comercio, como también muchos lugares para destacar. 

Ribera del río Rodano en Lyon.

La linda Ribera del río Rodano. Tiene espacios para niños y ciclovías. Es muy verde.

Uno de ellos es la Plaza de Bellecour, una de las plazas peatonales más grandes de Europa, la cual pertenece al área definida como Patrimonio de la Humanidad. Para ser sincero, no la vi tan grande. Seguramente fue porque estaba transformada en la Fan Zone de Lyon para los partidos de la Euro. Traté de entrar para ver un poco lo que estaba pasando en el interior, pero había extrema seguridad y no me permitieron pasar con las cámaras fotográficas. No me quedo otra que dar media vuelta y seguir caminando.

Plaza de Bellecour de Lyon.

Así estaba la Plaza de Bellecour por la Eurocopa (foto desde la colina de La Fourvière).

Era viernes, el día estaba lindo y con buena temperatura. Por los alrededores de la plaza había bastante gente paseando y aprovechando la mañana. Una mezcla de turistas, fanáticos del fútbol y lioneses. Me quedé un rato en una plaza cercana sentado en el pasto, disfrutando de los tímidos rayos de sol y una botella de agua. Después continué el paseo entre edificios de coloridas fachadas y pequeñas tiendas, hasta llegar a la pasarela de Saint-Georges, sobre el río Saona, que conecta la península con el Viejo Lyon.

Mi intención era subir la colina de la Fourvière para llegar a la Basílica de Notre-Dame y ver la ciudad desde lo más alto. Aproveché de callejear un poco más por la zona y disfrutar de la bella arquitectura. Todo esta muy bien conservado.

A veces me sentía como en otra época al caminar por las calles adoquinadas.

La Pasarela de Saint-Georges en Lyon.

La pasarela de Saint-Georges.

Para llegar hasta la catedral caminé a través del Parc des Hauteurs (parque de las alturas). También esta la opción de hacerlo en funicular. Subí lentamente bajo la sombra de los árboles para aprovechar la brisa que refrescaba. Habían un par de piletas para tomar agua que me vinieron muy bien y agradecí mucho.

Desde el mirador se ve prácticamente toda la ciudad. Los tejados rojos del Viejo Lyon, la península, el Saona y la colina de Croix-Rousse se alcanzan a ver muy bien. Me encantan los miradores.

La Basílica de Notre-Dame también es muy bonita. Por dentro y por fuera. Desde lo alto de la colina parece controlar toda la ciudad. 

Estuve como una hora por acá. Fue el lugar ideal para hacer una pausa antes de tomar rumbo hacia la otra colina, la de Croix-Rousse (llamada también “la colina que trabaja”) ubicada al norte de la península.

La colina de Fourvière en Lyon.

La infaltable “selfie” desde la colina de la Fourvière

Hice el mismo camino de vuelta, pero esta vez crucé por el Pont de la Feuillée para llegar a la península. La primera parada fue en la Place des Terreaux, la cual tiene en sus alrededores varios edificios interesantes que la embellecen. Toma nota: el Museo de Bellas Artes, la Fontaine Bartholdi, el ayuntamiento y detrás de este último, la Ópera Nacional de Lyon

Después de la plaza, tomé camino por una calle lateral hacia la colina. Una bonita calle peatonal, llena de pequeñas tiendas, cafeterías, algunas sastrerías y heladerías me llevó hasta un mirador ubicado en el Jardin de la Grande Côte. Para que lo tengas en cuenta, el nombre de la calle es Montée de la Grande-Côte. Vale la pena dar una vuelta por acá.

No sé si lo he mencionado antes, pero me encanta tener una visión completa de los lugares que visito. Siempre busco algún mirador o sitio donde lograr una buena panorámica. Si se puede ver un buen atardecer, aún mejor.

Las colinas de Lyon fueron perfectas.

Mirador del Jardin de la Grande Côte de Lyon.

Mirador del Jardin de la Grande Côte. Siguiendo la escalera se llega hasta la Place des Terreaux

Esa noche se inauguraba la Euro con el partido entre Francia y Rumanía que se jugaba en París, por lo cual había mucha expectación y movimiento por la Fan Zone. Después del mirador me reuní con Mel frente al edificio de la ópera para ir a comprar algunas cosas y luego ir a un club para ver el partido. El local estaba casi al final de la península y tenía una amplia terraza con vista al Saona, Le Sucre era el nombre). En el interior habían un par de pantallas, mientras que afuera estaba el bar. Estaba repleto.

Creo que era el único “no francés” que había ahí. Usando jerga futbolística, era la “visita”. El ambiente estaba lindo. Los “locales” cantaron, sufrieron, reclamaron (una de las pantallas no funcionaba) y celebraron al final del partido. Mi francés se reduce a oui, bonjour y croissant, por lo cual no entendía nada. Mel traducía cuando le preguntaba cosas del partido o quería saber que decían los relatores. Fue muy divertida la experiencia.

El dato estadístico: Francia ganó 2-1.

Eurocopa 2016 en Lyon.

Todos atentos al canto de la Marsellesa.

Ya de vuelta en casa, llegaría la magia, esa que aparece cuando menos lo esperas.

Desde un comienzo, el acuerdo era para pasar dos noches en la ciudad, ya que Mel tenía que viajar por el fin de semana y yo no tenía planeado hacer muchas cosas ahí. Dos días para mi eran suficientes.

Mientras conversábamos para ponernos de acuerdo para el día siguiente (Mel viajaba temprano), me dice: “Patricio, toma, aquí están las llaves de la casa. Si quieres te puedes quedar acá y nos vemos el domingo o puedes venir conmigo al sur por el fin de semana. Tú decides que hacer”.

Me quede algunos segundos en silencio, sorprendido ¡Muy sorprendido! No esperaba esa propuesta. No todos los días una persona desconocida te ofrece las llaves de su casa. Menos alguien que conoces apenas hace un par de días.

Era mi tercera experiencia como surfer (huésped en palabras de Couchsurfing) en Europa y ese gesto significó una demostración de confianza que no había vivido nunca. Es difícil, sobre todo en estos tiempos donde tendemos a confiar cada vez menos en quienes nos rodean, que se den este tipo de situaciones.

Yo acepté la propuesta, desde luego. Conversamos un poco más y quedamos finalmente en que la acompañaría al sur por el fin de semana. Narbona, su ciudad natal, era mi “improvisado” próximo destino.

Barrio de Oullins en Lyon.

Caminando por Oullins encontré este mural, junto a una pequeña plaza.

Ella viajó en tren mientras que yo lo hice con sus amigos en auto, una pareja de franceses muy amables, pero que no hablaban nada de español. A pesar de la barrera idiomática, el viaje fue muy agradable. Incluso almorzamos juntos en Saint-Pierre Le Mer, un pueblo costero al sur de Narbona.

Con mi inglés “nivel 0” y buena onda nos entendimos, creo. Al menos nos reímos bastante, de eso si que estoy seguro.

Cuando se reunió el grupo en Narbona dimos un breve paseo por el centro de la ciudad hasta el Canal de la Robine, el cual es Patrimonio de la Humanidad. No vi mucho más de la ciudad, ya que el resto del tiempo lo pasamos en la playa. Había buen clima y teníamos que aprovechar.

La playa estaba prácticamente vacía. Ideal para relajarse, tomar un poco de sol y dormir un poco junto al mar. No podía pedir más.

Playa de Narbona en Francia.

Toda la playa para nosotros.

El domingo después de almorzar junto a sus padres, volvimos todos juntos a Lyon. Fue la mejor forma de coronar un gran fin de semana.

El lunes, Lyon era sede del partido entre Bélgica e Italia. La ciudad fue invadida por fanáticos de ambos países. Los belgas eran locales, ¡habían muchos!. En los alrededores de la Plaza de Bellecour se concentraron las hinchadas. Ese día para estar en onda futbolera, me puse la camiseta de Chile. Pasaba casi desapercibido entre las camisetas rojas de los belgas. Un par de personas se acercaron y gritaron frente a mi: CHI CHI CHI LE LE LE¡¡¡… al reconocer mi camiseta. Ya era parte de la fiesta ¡Qué lindo es el fútbol!

Eurocopa 2016 en Lyon.

Hasta el papa estaba en Lyon (este era belga).

Pasé prácticamente el día completo en la Fan Zone, había buenos partidos. Fanáticos y turistas entraban para disfrutar de la jornada copera. Irlandeses, belgas, italianos, franceses, islandeses y un chileno… ¡Nunca falta el chileno! El ambiente estaba muy animado. La lluvia a veces molestaba un poco, pero no lo suficiente como para disminuir el ánimo de los que estábamos en el lugar. Con una cerveza en la mano aguantábamos bajo los pocos lugares que había para protegerse, mientras proyectaban los partidos en la pantalla gigante. ¡Era día de fútbol!

Eurocopa 2016 en Lyon

¡Ambiente de copa en Lyon!

Mi último día en Lyon lo aproveché para conocer el Parc de la Tête d’Or, uno de los parques urbanos más grandes de Francia, el cual se extiende por sobre las 105 hectáreas. Cuenta con varias cosas interesantes para destacar: un lago donde se puede pasear en bote, un jardín botánico, una rosaleda y un zoo público. Es una gran alternativa para disfrutar de la naturaleza y escaparse un poco del ajetreo del centro de la ciudad. 

Parc de la Tête d’Or en Lyon.

Uno de los lugares del parque

Por la tarde me reuní con Mel para ver un partido, también era día de fútbol. Ella estaba muy contenta porque había sido aceptada para una formación que la llevaría a vivir en París por un tiempo. Los días previos había estado muy preocupada por los resultados, ya que significaban mucho para el desarrollo de su trabajo. Por suerte resultó todo como ella esperaba.

Celebramos las buenas noticias con una cerveza sentados en la Plaza de Bellecour viendo el último partido del día. No había mejor forma de hacerlo.

Fue reconfortante poder participar de su alegría después de lo bien que se había portado conmigo.

Cuouchsurfing en Lyon.

Celebrando y viendo fútbol en la Plaza de Bellecour.

Pasaron muchas cosas en Lyon. Solo iba por dos días y al final me quede casi una semana, gracias a la hospitalidad de una persona anónima, desconocida, pero con un pensamiento diferente. Uno que cada vez es más difícil de encontrar, pero que aún existe que debemos cuidar y multiplicarlo. Los que viajamos sabemos mucho de las relaciones basadas en la confianza. ¡Que bueno es poder confiar en la gente! 

A través de plataformas colaborativas como Couchsurfing se logran establecer relaciones basadas en el intercambio de cosas más valiosas que el dinero. Una buena conversación, compartir una anécdota de viaje o el aprendizaje de un idioma, son prácticas muy apreciadas entre las personas que viajan o disfrutan compartiendo con quienes lo están haciendo. 


Esta ha sido una de las experiencias, excelentes experiencias, que he tenido haciendo Couchsurfing. Si tienes dudas y quieres saber más sobre esta plataforma colaborativa para viajeros, no busques más y lee este post donde te explico qué es y cómo funciona Couchsurfing.

Lyon en Francia.

Postales de Lyon.


Qué ver y hacer en Lyon más información práctica:

  • En los alrededores de la Place des Terreaux hay muchos lugares interesantes. Revisa el post y date una vuelta por esta bella plaza.
  • Hay cerca de 400 traboules en la ciudad, busca los señalizados y da un paseo entre los antiguos edificios.
  • En la colina de la Fourvière, hay una torre metálica que está inspirada en la Torre Eiffel. Búscala y confirma el parecido.
  • Callejea por el Viejo Lyon y disfruta su hermosa arquitectura.
  • Disfruta de los miradores que hay en las colinas.
  • Visita la Basílica de Notre-Dame. Es gratis.
  • Pasea por la ribera de los ríos, más de alguna postal vas a lograr. ¡Lleva tu cámara!
  • Un poco de historia: el Viejo Lyon se divide en tres zonas: Saint-Georges al sur, Saint-Jean en el centro y Saint-Paul al norte. Cada zona tiene una iglesia que las distingue.
  • Aplicaciones de viaje que utilicé: Couchsurfing para buscar host, Bus Radar para el transporte y Maps.me para moverme por la ciudad.

Fecha del viaje: junio, 2016


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