De visita en Bolonia: ciudad de secretos y curiosidades

Que hacer en Bolonia

Bolonia

Mi visita a Milán ya había terminado y estaba en camino al lago de Como, sin saber donde continuaría el viaje por la tarde. Un problema frecuente cuando la ruta se va armando en el camino y no hay un itinerario estructurado (me encanta viajar así). Había que improvisar y buscar alternativas.

Al llegar a Como, lo primero que hice fue buscar un lugar con Wifi para enviar solicitudes en Couchsurfing a Verona y Bolonia, dos ciudades cercanas que parecían una buena opción para continuar el viaje por Italia. ¡Envié como 20!

Por la tarde, luego de pasear por el pueblo, volví al lugar junto a la estación de trenes donde había internet, para revisar si tenía alguna respuesta.



No me respondieron de Verona, pero sí de Bolonia. De todas las solitudes enviadas, recibí solo una respuesta confirmándome que me podían recibir. Fue un mensaje especial, ya que también me contaban que iba a ser el primer viajero en pasar por la casa, el primer “surfer”. ¡Vaya responsabilidad!

Ahora les cuento como fue mi viaje en la bella Bolonia, algunos consejos que te pueden interesar para tu visita y por supuesto, mi experiencia con Couchsurfing.

Lago de Como, Italia.

Un poco del bonito lago de Como

¿Cómo llegué a Bolonia?

En bus desde Milán en un viaje de casi 3 horas.

El bus salía a las cinco de la mañana desde el terminal de Lampugnano, por lo cual esperé ahí hasta esa hora. Un par de cafés para no quedarme dormido y unas galletas de un estacionamiento cercano fueron mi compañía esa fría noche.

No recomiendo esa estación de autobuses para pasar la noche. La estación es abierta, no hay protección contra el viento o el frío. Además, junto al metro llegaron personas a dormir en no muy buenas condiciones. Vi un par de peleas durante el tiempo que estuve esperando. Nada grave, por cierto.

Lo mejor es evitar ese tipo de situaciones, si es posible.

Estación de autobuses de Milán.

Esperando el bus en Milán. Fue una larga noche.

Llegué por la mañana a Bolonia. No alcance a dormir mucho en el bus y menos en la estación de Milán, por lo cual estaba muy cansado. Esperé un poco en la terminal de la ciudad y luego salí a conocer los alrededores. En la cercanía estaba el Parque de la Montagnola, lugar que escogí para pasar la mañana y dormir una pequeña siesta antes de encontrarme con mi host. No podía recibirme tan temprano, ya que tenía que estudiar.

Después del reponedor descanso, caminé hasta la Porta San Donato, lugar donde quedamos en encontrarnos con Patricia, mi host y “tocaya”. Ella era de España, de Villena, y estaba de Erasmus en la ciudad desde hace algunos meses.

Luego de dejar mis cosas y conocer a sus compañeras de piso, comenzamos a pasear por la ciudad.



Nuestra primera parada fue en una de las sedes de la Universidad de Bolonia, la Facultad de Humanidades y Bienes Culturales. Por fuera y también por dentro, destacan a primera vista los grafitis que hay en sus paredes. La mayoría retratan temas de la actualidad y tienen un marcado sentido social.

Por toda la zona universitaria y en general por toda la ciudad, se pueden ver murales y grafitis contrastando con el color rojo, tan característico de las viviendas de Bolonia.

Universidad de Bolonia.

Uno de los murales al interior de la universidad.

La Universidad de Bolonia no es una universidad cualquiera, es la universidad más antigua de occidente y una de las más importantes del mundo. Fue fundada en 1088 y cada año recibe a miles de estudiantes que vienen de Erasmus o a realizar estudios de pre y postgrado. Se podría decir que gran parte de la fama de la ciudad es gracias a la universidad, la cual ha contribuido a darle un toque más internacional y juvenil.

Continuamos caminando por la Vía Zamboni hasta llegar a la Piazza Giuseppe Verdi, mejor conocida como “Piazza Verdi”. Una pequeña plaza en el medio de la ciudad, donde se reúnen principalmente estudiantes para compartir y beber algunas cervezas después de clases.



En ese minuto no había mucha gente, ya que aún era temprano y además época de vacaciones. Por lo general es difícil caminar por ella, ya que siempre hay mucha gente, según lo contado por Patricia.

Seguimos por la misma calle hasta encontrarnos de frente con una de las postales de la ciudad: Las dos Torres (Le due Torri). Se le llama así al conjunto que forman las torres Garisenda (47 m) y Asinelli (97 m), las más famosas de una ciudad que aún conserva cerca de 20 de las más de 100 que se estima que hubo durante la edad media.

Le due Torri, Bolonia.

La infaltable selfie junto a Las dos Torres.

Tienen una historia muy curiosa: ambas torres eran de la misma altura (cerca de 60 metros), pero con el tiempo Garisenda fue recortada para evitar su derrumbe, mientras que Asinelli fue ampliada hasta su altura actual. Lo llamativo de las torres, es que ambas están inclinadas. La primera en 3.2 metros y la segunda en 1.3 metros. La imagen es muy llamativa.

Mientras paseábamos, Patricia me contó que Bolonia escondía varios secretos y curiosidades que la hacían una ciudad muy especial. Para mi suerte, ella estaba muy bien informada de la historia y detalles de Bolonia, a pesar de llevar solo unos meses en la ciudad. No podía haber encontrado mejor host.

Las siguientes horas las pasamos caminando por el centro de la ciudad y descubriendo los principales secretos de la ciudad.

No dejes de leer y averigua cuáles son y donde los puedes encontrar.

Calles de Bolonia

Callejeando por Bolonia.

¿Cuáles son los secretos de Bolonia?

  • La galería de los susurros

Al interior del Palazzo del Podestá se encuentra la galería de los susurros. Si te paras y comienzas a hablar de cara a una de las esquinas, específicamente bajo las estatuas de San Doménico San Petronio,  tu voz podrá  ser escuchada desde el otro extremo. Esto se debe gracias a los techos abovedados del palacio. No está hecho al azar, ya que en la antigüedad este método era usado por sacerdotes para confesar a los leprosos y así evitar cualquier tipo de contagio.

Hicimos la prueba y realmente se escucha muy claro desde una esquina a otra. Háganla ustedes y me cuentan si logran oír algo.

Palazzo Podestá, Bolonia.

Este es el Palazzo Podestá. Está en la Piazza Maggiore, frente a la basílica de San Petronio.

  • El secreto de Neptuno: todo cambia según la perspectiva.

Por uno de  los accesos a la Piazza Maggiore se encuentra la Fuente de Neptuno, del escultor Juan de Bolonia, la cual no fue construida como estaba pensada inicialmente, ya que la iglesia en ese entonces, prohibió que Juan esculpiera las partes intimas de Neptuno de “modo exagerado”. El escultor no contento con la censura, diseñó la estatua de manera que desde un ángulo especial, el dedo pulgar de la mano izquierda emerja dando la impresión de ser un pene erecto.

El lugar exacto para ver esta curiosidad está marcado en el piso con una baldosa de color distinto al resto.

Lamentablemente la fuente estaba en reparación y no pude confirmar el secreto de Neptuno.

  • Cannabis Medieval. Sí, cannabis.

En la esquina de Vía dell’Indipendenza con Via Rizzoli, arriba en el soportal, se pueden ver tres frases en latín muy interesantes: “panis vita, canabis protectio y vinum laetitia”, es decir, “el pan es vida, el cannabis protección y el vino es alegría”.

En el pasado el cannabis estaba permitido y era considerada como una fuente de ingreso para la economía de la ciudad.

Uno de los secretos de Bolonia

Una de las inscripciones: “Canabis protectio”.

  • Venecia al alcance de una “ventanita”

Por increíble que parezca, a Bolonia se le conocía como la pequeña Venecia debido al gran número de canales que recorrían la ciudad, los cuales eran ocupados para transportar mercancías. En la actualidad estos canales se encuentran cubiertos, salvo el que se asoma a través de una pequeña ventana en la Via Piella poco antes de llegar a la Via Augusto Righi.

A esta ventana se le conoce popularmente como la Finestrella.

  • Un pariente indeseado: ¡el diablo!

En el que hoy es el Palacio Salina (vía San Stefano), se cuenta que vivía una de las familias más importantes de Bolonia, la cual tenía muchos problemas de convivencia familiar. Cuando el padre encargó esculpir la cara de los miembros de la familia en la fachada de la casa, fue añadida la cara del diablo entre ellos como otro familiar más.

No se sabe si esta cara representa a alguien en particular o fue incluida por el arquitecto para representar la mala convivencia que rodeaba a la familia.

Secretos de Bolonia.

La cara del diablo en la fachada de la casa.

  • La meridiana de la basílica, la mayor del mundo.

De marzo hasta noviembre en la Basílica de San Petronio se puede disfrutar de la meridiana cubierta más grande del mundo (casi 70 metros de largo). Por un pequeño agujero del techo se filtra el sol trazando una línea de luz en el suelo que indica la fecha actual.

Data de 1655 y fue construida por Giandomenico Cassini.

  • Las tres flechas: historia de faldas y mala puntería

Por la Strada Maggiore a la altura del pasaje Corte Isolani, hay que fijarse muy bien en el techo del soportal de la que es hoy la Casa Isolani, ya que hay tres flechas clavadas que tienen un origen bastante especial. Según cuenta la leyenda, esas tres flechas pertenecían a unos bandidos que iban a matar a un señor, quien salvo su vida, gracias a una muchacha que se asomó desnuda por una ventana y distrajo a los asesinos.

Otra versión dice que las flechas eran para matar a la mujer que engañaba a un señor que vivía en ese lugar, la cual apareció desnuda para distraer a los asesinos y evitar su muerte.

Las flechas no son fáciles de ver a simple vista, hay que fijarse muy bien para encontrarlas.



Fue un paseo entretenido y lo terminamos donde había que terminarlo: en la Piazza Verdi bebiendo unas cervezas junto a unos amigos de Patricia que se unieron más tarde.

Después de todo lo que caminamos nos merecíamos un descanso.

Piazza Verdi, Bolonia.

Terminando el día en Piazza Verdi.

Al día siguiente subí a la Torre Asinelli, la única a la que se puede ascender (3 € la entrada). Son 498 peldaños los que hay subir para llegar a lo más alto. Puede parecer un poco cansador, pero merece la pena subir. El color rojo de los tejados irrumpe por todas partes. La panorámica es fantástica.

Estuve casi dos horas tomando fotos y admirando la ciudad.   

Por la tarde, me encontré con Patricia y sus amigos para ir al Jardín Margarita (Giardini Margherita), el parque público más importante de Bolonia. Ahí pasamos el resto de la tarde bajo los árboles, capeando el sol y relajándonos un poco. Fue ideal para dormir una pequeña siesta.

Después del parque fuimos a un mercado local cerca de la casa donde había comida vegetariana, bebidas y música en vivo. Había buen ambiente, muy familiar. Pasamos un par de horas disfrutando la música y después caminamos hacia el centro para comer pizza en las cercanías de la piazza Verdi. Fue la mejor forma de terminar el día.

Le due Torri, Bolonia.

Hermosa panorámica desde la cima de la torre Asinelli. El color rojo predomina en toda la ciudad.

En principio solo iba a pasar un par de días en la Bolonia, pero al final me quede cinco. Hubo muy buena onda con Patricia y sus compañeras de piso. Espontáneamente, como todo el viaje, se dio la posibilidad de pasar más días en la ciudad. Fue una señal muy importante para mí, ya que era el primer viajero que recibían y esa muestra de confianza suponía que la experiencia estaba siendo positiva.



Aproveché el resto de los días para pasear con más calma y conocer un poco más de la ciudad. Visité nuevamente Piazza Maggiore para ver un poco más en detalle la Basílica de San Petronio, la cual tiene una apariencia bastante especial. Al ver su fachada ya te das cuenta que hay una historia que averiguar.

Esta es la historia: la iglesia estaba concebida para ser la catedral más grande del mundo sobrepasando incluso a la Basílica de San Pedro en Roma. Esto último no fue posible, ya que fue mal visto desde el Vaticano, por lo cual se modificó su construcción. La fachada sigue aún sin ser terminada.

El contraste de la fachada terminada y el resto sin acabar, llama mucho la atención. Yo creo que ya se quedo así.

Basílica de San Petronio,Bolonia.

La curiosa fachada de la Basílica de San Petronio.

Otra de las cosas que me llamó la atención fueron los numerosos soportales que hay por toda la ciudad. Estas estructuras nacieron en la baja edad media para aumentar la superficie habitable de los pisos altos de los edificios de la ciudad y mitigar el aumento de la población durante esos años. Además, los soportales son muy prácticos para pasear por la ciudad en condiciones climáticas extremas, ya que ofrecen protección contra el sol y la lluvia.

Los soportales de Bolonia alcanzan casi 40 Km de extensión. Son los más largos del mundo.

El más largo de todos es el Pórtico de San Luca que protege el camino hacia el Santuario della Madonna di San Luca. Son 3.796 metros y 666 arcos que unen la ciudad con el santuario.

Agradecí mucho la existencia de los soportales. Se me ocurrió ir a eso del medio día caminando hasta el santuario y el sol no daba tregua. Bolonia es una ciudad muy calurosa y húmeda en verano. Bajo el soportal el camino fue mucho más agradable.

El paseo a San Luca fue el último que hice por Bolonia.

Pórtico de San Luca, Bolonia.

El Pórtico de San Luca parece interminable.

No entiendo como Bolonia puede ser tan poco conocida como destino turístico, teniendo tantos atractivos interesantes para ofrecer a los visitantes. Es una ciudad que da para mucho.

Fue un viaje totalmente espontáneo, de esos que se dan sin planear nada, pero nada. No tenía en mente visitar Bolonia, debo reconocer que muy poco había oído de la ciudad. Cuando más lo necesitaba, cuando no sabía donde continuar el viaje, se presentó la oportunidad para conocerla y no la desaproveché.

También tuve mucha suerte con mi host. No debe ser muy común que una persona con tan solo un par de días usando Couchsurfing y sin saber mucho cómo funciona el sistema, te acepte en su casa, menos aún como primera experiencia con la aplicación. 

La convivencia fue muy buena y de principio a fin todo fue muy grato. Como muestra, terminamos cenando una rica pasta con Patricia y Chiara, que junto con Rosa (lamentablemente no pudo participar) fueron mis anfitrionas en la ciudad.

Fue la mejor forma de despedirme de la bella Bolonia, ciudad de la cual me fui con muchas ganas de volver. Espero hacerlo pronto.

Couchsurfing, Bolonia.

La última cena en Bolonia


Qué ver y hacer en Bolonia más información práctica:

  • Comer un helado artesanal en la Sorbetteria Castiglione. Se encuentra en la Via Castiglione N° 44. Muy buenos.
  • Da una vuelta en bicicleta como la gran mayoría de los boloñeses.
  • El mirador de la Iglesia de Don Bosco es otro buen lugar para obtener una linda panorámica de la ciudad.
  • Disfruta del arte callejero de la ciudad. Hay grafitis por todas partes.
  • Camina bajo sus eternos pórticos. Si vas en invierno o verano, agradecerás su existencia y podrás pasear sin problemas. Fíjate en los detalles escondidos.
  • Date una vuelta por la Piazza San Francesco, ubicada junto a la basílica del mismo nombre, y disfruta del buen ambiente.
  • Realiza una excursión a las ciudades cercanas. Yo fui a Florencia por el día en un viaje en tren de menos de 45 minutos.
  • Visita la Basílica de Santo Stefano (llamado también “las siete iglesias”), la cual es un complejo compuesto por iglesias, tumbas y otros edificios que fueron construidos por separado, pero que se fueron conectando con el paso del tiempo. Es muy curiosa. La entrada es gratis.
  • Haz una pausa en la Piazza Verdi y por qué no, bebe una cerveza o lo que tú quieras.
  • Otro secreto: ¿Conoces la marca de autos Maserati? El tridente, símbolo de la marca, esta inspirado en la estatua de Neptuno. Sí, la misma estatua de la fuente y de las curiosas perspectivas.
  • Aplicaciones de viaje que utilicé: Couchsurfing para buscar host, Maps.me para moverme por la ciudad y Go Euro con Bus Radar para encontrar autobús.

Fecha del viaje: junio, 2016.


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