Budapest: la ciudad más linda del Danubio

Qué ver en Budapest.

Budapest “La Perla del Danubio”

Budapest, una de las ciudades más bellas e interesantes que he conocido. Así tal cual.

La “ciudad de las dos ciudades” me cautivó desde el primer momento y a medida que la fui conociendo, “callejeando” como me gusta a mi, me sorprendió aún más. El contraste entre Buda y Pest, la inmensidad del río Danubio, sus puentes, el buen ambiente estival, la rica historia que se percibe al caminar por sus calles y su arquitectura: esa que parece dejada al olvido, pero que guarda secretos por todas partes; la transformaron en una de mis ciudades favoritas. ¡Tiene de todo!

Lo que hice, vi más información práctica que puede servir en tu visita, te empiezo a contar desde ahora en esta crónica de mi viaje por “la perla del Danubio”.

El Parlamento de Budapest.

El Parlamento, postal de la ciudad y de toda Hungría.

¿Cómo llegar a Budapest?

Yo lo hice en bus desde Zagreb en un viaje de poco más de 5 horas.

El trayecto incluyó una parada en la frontera entre Croacia y Hungría. El país croata no forma parte de la zona Schengen (área europea sin control fronterizo), por lo cual el control migratorio es obligatorio.

El procedimiento en la frontera fue un poco lento: primero subió un policía para pedir el pasaporte de todos los pasajeros y luego nos bajaron para revisar el bus. Después de esperar media hora, el chófer nos indicó que teníamos que acercarnos a una ventanilla. Uno por uno íbamos recibiendo el pasaporte (apenas lo tuve en mis manos revisé que estuviera todo en orden, que tuviese el sello). Un par de personas quedaron retenidas por mayor tiempo, ya que los policías comenzaron a preguntarles cosas y revisar sus documentos, e incluso su equipaje. Todo eso duro media hora más y retrasó la marcha del bus.

Nada especial, algo rutinario “cosas de fronteras”.

Pasaporte viajero

Mi entrada a Hungría (estrella azul). El sello de Madrid es de mi llegada a Europa.

Llegué a Budapest por la noche. Tenía un poco de miedo de encontrar el metro cerrado y tener problemas para moverme hacia el centro. Había cambiado en Zagreb kunas (moneda croata) por forintos (moneda húngara), ya que sabía que por la noche no iba a encontrar donde hacerlo. Por suerte el metro estaba funcionando y no tuve problemas para comprar el boleto.

Media hora más tarde, estaba afuera del lugar donde se suponía que estaba mi hostel. En la puerta había dos guardias y una gran fiesta. Seguro me equivoqué, pensé. Revisé la dirección nuevamente y estaba correcta, ese era el lugar. De pronto, uno de los guardias se acercó y dijo: ¿hostel?. Yo estaba con las mochilas, claramente no iba a la fiesta (por el momento). Lo miré y respondí: “yes”. Mi inglés es pésimo, ya lo saben. Giró y con la mano señaló una puerta que estaba un poco abierta y tenía un pequeño cartel con el nombre del hostel.

Resulta que el hostel estaba en el segundo piso de un edificio, cuya primera planta era un “Ruin Bar” (más adelante hablaré de ellos).

Me registré y baje a la fiesta.

¡Bienvenido a Budapest!

Ruin Bar Budapest

Este fue el ambiente que me recibió en el hostel. Arriba estaban las habitaciones.

Al día siguiente, después de ese gran recibimiento, comencé a conocer la ciudad.

Budapest, como la conocemos hoy, nace de la unificación de 3 ciudades que en su minuto eran independientes: Buda y Obuda (orilla oeste del río Danubio) y Pest (orilla este del río), las cuales en el año 1873 dieron origen a una única y gran ciudad con el nombre de Budapest, capital de Hungría.

Mi hostel estaba ubicado en Pest a pocas cuadras de la avenida Andrássy Útca, por donde hice el primer paseo. Esta importante calle es Patrimonio de la Humanidad, gracias a los palacios renacentistas y su bella arquitectura. Entre los edificios que se destacan está el de la Ópera Nacional de Hungría.

El estado los edificios me llamó la atención. Mientras habían unos en muy buenas condiciones, otros estaban en restauración o con trabajos a medio terminar, un poco abandonados. No fue la única vez que vi esa situación, ya que los días siguientes ese contraste se repitió varias veces. 

No había mucha gente por la calle. Era sábado y gran parte del comercio estaba cerrado. Todo muy tranquilo.

Andrássy Útca, Budapest.

Un poco de Andrássy Útca y el edificio de la ópera.

Totalmente distinta era la situación en la plaza Erzsébet Ter, uno de los principales centros de reunión de la ciudad. Había muchas personas pasando la tarde en las terrazas, jugando con niños, capeando el calor bajo la sombra de los árboles y disfrutando de la música que se escuchaba desde un escenario montado para transmitir los partidos de la Eurocopa. Otros incluso aprovechaban de refrescarse los pies en una pileta que había en el medio de la plaza. El ambiente estaba lindo.

Qué ver en Budapest

Refrescándose en Erzsébet Ter.

A pesar de las ganas que me dieron de quedarme, continué el paseo. A un par de cuadras estaba la Basílica de San Esteban, el edificio religioso más grande de Hungría, el cual tiene capacidad para albergar a más de 8.000 personas. Es un edificio muy importante, ya que también guarda en su interior la Santa Diestra, la mano momificada del primer rey de Hungría Esteban I. El nombre de la basílica es en honor a él.

En ese minuto había una boda y solo se podía visitar una parte en el interior, lo cual no me preocupó mucho. Lo que yo quería en realidad, era subir a la cúpula para ver la ciudad desde las alturas.

Después de pagar 500 forintos por el ingreso, logré subir. Desde arriba se obtiene una impresionante panorámica de la ciudad, tanto de Buda como de Pest. Estuve más de media hora dando vueltas y sacando fotos de todos los ángulos posibles, selfie incluida. Me gustó mucho, vale la pena la visita a la torre.

Basílica de San Esteban en Budapest.

Budapest desde lo alto de la Basílica de San Esteban.

Luego, seguí caminando hasta el Puente de las Cadenas, el más antiguo de la ciudad. Aún no quería cruzar hacia Buda, por lo cual continué el paseo por la orilla del río. Poco antes de llegar al parlamento, me llamaron la atención unos zapatos oxidados, de distinto tamaño y tipo, que estaban en la orilla. Estaba frente al Monumento de los Zapatos Viejos.

Son 60 pares de zapatos hechos de hierro que rinden homenaje a las víctimas del holocausto judío entre 1944 y 1945. Los zapatos representan a los cientos de personas (hombres, mujeres y niños) que eran obligadas a descalzarse antes de ser fusiladas y arrojadas a las aguas de Danubio.

Había mucha gente, que miraba con respeto y caminaba lentamente frente a esta particular obra.

Sin duda un lugar especial, simbólico, que no deja indiferente a nadie y recuerda las atrocidades del pasado que se vivieron en Budapest.

Los zapatos viejos de Budapest

Los zapatos de Budapest.

A pocos metros de este triste monumento, está uno de los edificios más representativos de Hungría y uno de los más lindos de Europa: el Parlamento de Budapest. Un imponente edificio, el más grande del país, construido entre 1884 y 1902. Fue el símbolo del poderío económico húngaro de principios del siglo XX y la construcción más grande de su época.

Es espectacular, no solo por su arquitectura, sino también por el lugar donde se emplaza, junto a la orilla del río.

El Parlamento de Budapest.

El maravilloso Parlamento de Budapest.

Tras dejar atrás el parlamento, caminé hasta el Puente de Margarita. Justo en el medio está el acceso a la Isla de Margarita, un gran parque público que ofrece variadas alternativas de entretenimiento. Tiene de todo: lugares para hacer deporte, cuenta con una fuente de agua musical, hay hoteles, un teatro al aire libre, piscinas, un jardín japonés e incluso un pequeño zoológico. Es el lugar ideal para desconectarse un poco de lo urbano y disfrutar de la naturaleza.

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La recorrí caminando. Había mucha gente disfrutando y pasando la tarde, se notaba que era un lugar muy popular entre los “aquincenses” (gentilicio de los habitantes de Budapest) y turistas.

También se pueden alquilar bicicletas, si no desean caminar.

Isla de Margarita en Budapest

Así pasaban la tarde junto a la fuente musical en la Isla de Margarita.

Después de la isla, tomé camino hacia la otra orilla del río, hacia Buda. Recorrí gran parte de lo que corresponde al Distrito del Castillo. En este lugar se encuentran algunos de los principales atractivos de la ciudad: la Iglesia de Matías, la Torre de María Magdalena y el Castillo de Buda. Este último, también conocido como Palacio Real, alberga al Museo de Historia de Budapest, la Biblioteca Nacional y Galería Nacional.

El lugar que más me gustó fue el Bastión de los Pescadores, una hermosa terraza fortificada construida en su mayoría con piedra blanca, ya que ofrece las mejores panorámicas de Pest y del parlamento.

Acá terminé el día, contemplando el atardecer y viendo como poco a poco se iluminaba la ciudad. 

Una escena extraordinaria.

Bastión de los Pescadores en Budapest.

La selfie desde el Bastión de los Pescadores.

Los días siguientes me los pasé cruzando puentes, callejeando por Pest y tomando fotos desde Buda.

En Pest estuve paseando por el barrio judío, Vaci Utca (la calle comercial más turística de la ciudad), por el Parque Városliget (también conocido como parque de la ciudad) y la Plaza de los Héroes.

En uno de esos paseos, muy cerca del hostel, encontré un bar muy particular. Por fuera parecía una casa en demolición, pero por dentro estaba lleno de vida. Una combinación de colores, muebles antiguos, paredes rayadas, luces de todo tipo, flores, televisores colgando del techo y hasta bicicletas, habían en el lugar. Era el Szimpla Kert el “Ruin bar” más famoso de Budapest. Los “ruin bars” son locales en el interior de edificios a punto de ser demolidos, que aprovechan esta condición como una exclusiva y particular decoración. Estas “ruinas” se convirtieron en multiespacios donde conviven bares, teatros, salas de conciertos y exposiciones. Son verdaderos centros culturales y sociales, no solo lugares para beber cerveza. El ambiente es único.

Sin saber, mi hostel estaba sobre uno de los más famosos: el Fogas Haz. Muy recomendable.

Szimpla Kert de Budapest.

La entrada al Szimpla Kert. Todo sirve como decoración.

También visité los puentes Elisabeth y de La Libertad. El primero fue rediseñado completamente luego de los daños de la segunda guerra mundial, es el de color blanco. El segundo también fue restaurado después de la guerra, pero a diferencia del anterior, siguiendo el diseño original.

A través del puente de La Libertad (el verde), llegué al Monte Gellért. Acá se encuentra la Ciudadela, el punto más alto de la ciudad, y La Estatua de La Libertad (erigida en 1947 en memoria de los soldados soviéticos caídos en la batalla por la liberación de Hungría durante la Segunda Guerra Mundial). Desde los pies de la enorme estatua, se puede ver una panorámica completa de la ciudad: Buda, Pest y el Danubio incluidos. Hasta un poco de la Isla de Margarita se alcanza a ver. Es un buen lugar para tomar fotografías y ver el atardecer.

Qué hacer en Budapest.

Panorámica desde La Ciudadela en el Monte Gellert.

Una ciudad especial, bonita a su manera, con estilo propio. Ese que va desde la majestuosidad de Buda y el Parlamento hasta el ambiente de los alternativos Ruin Bars.

Por algo le llaman “la Ciudad más hermosa del Danubio”. Para mí, tiene el nombre muy bien puesto.


Qué ver y hacer en Budapest más información práctica:

  • Visitar alguno de los ruin bars: el Szimpla Kert es una excelente alternativa, no por nada hace poco fue elegido por Lonely Planet como el tercer mejor pub del mundo.
  • Disfruta de los miradores de la ciudad: Bastión de los Pescadores, Monte Gellért, Castillo de Buda o la Basílica de San Esteban son muy buenas opciones. 
  • Visitar la Iglesia Rupestre en el monté Gellért: es literalmente una cueva excavada en la colina. Muy interesante.
  • Tomar un baño termal: el Balneario Széchenyi es uno de los más conocidos. Yo no pude visitarlos, pero ya lo tengo en mi lista de cosas pendientes para la próxima visita.
  • Recuerda que la moneda de Budapest y de todo Hungría es el Florín (forinto). Si bien el país es parte de la Zona Schengen, no ocupa el Euro como moneda oficial, aunque en algunos lugares igual reciben.
  • Visitar el parlamento: para mayor información sobre las visitas ingresa acá.
  • Aplicaciones de viaje que utilicé: Booking para encontrar hostel, Maps.me para moverme por la ciudad, XE Currency para el tipo de cambio y Bus Radar con Go Euro para buscar autobús.
  • Donde dormir: Buscar en Airbnb y Booking puede ser una buena opción para encontrar alojamiento. Recuerda que tienes 25 euros de descuento en Airbnb 10% de descuento en Booking si reservas con estos enlaces. Tú eliges.

Fecha del viaje: julio, 2016


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